SUTEP Barranca

Barack Obama es el nuevo Emperador ¿tenemos que celebrarlo?

8 de noviembre de 2008

Obama: Nuevo Emperador, los lacayos siguen siendo los mismos...

¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?


Saludos de clase, como ya se hizo costumbre no vamos a comentar lo que todos los blogs del mundo ya comentaron hasta la saciedad: la elección del nuevo Emperador (presidente de los EE. UU., para los no iniciados). La mayoría de blogs, que solo realizan copy & paste de los periódicos del globo (prensa en manos de la gran burguesía) repiten los clichés "Obama es de izquierda", "Obama es el cambio", "El primer presidente negro", "EE. UU. cambia de rumbo" y demás cosas por el estilo. Pero si pensamos de manera objetiva, y estoy seguro, el tiempo nos dará la razón, notaremos que no se ven indicios de un cambio el política interna y externa del Imperio. Todo lo contrario ya se anuncia a un fascista, y pro-israelí, en un alto cargo.



Tenemos que ver que medidas tomará el nuevo Emperdor, y su equipo, para afrontar la crisis de largo plazo que ya se siente en todos los rincones del planeta: crisis energética, aumento del precio de los alimentos, un dólar americano débil, desaceleración global de la economía, gobiernos que desafían abiertamente el catecismo que intenta imponer el FMI y el BM, crecimiento de la pobreza y de la desnutrición en el globo, y un largo etcétera.

Si recordamos que es la economía la base de toda sociedad. Y si ponemos de manifiesto que la economía de todo Imperio es próspera debido al saqueo feroz que hacen de los recursos naturales de sus colonias y de la sobreexplotación de las fuerzas de trabajo de millones de seres humanos... entonces ya podemos imaginar hacía donde se dirigirá la política económica de Obama... En Rebelión una periodista progresista nos alerta sobre algunos aspectos.



Opinión del SUTEP Barranca:

Bien, este es mi análisis: Todavía tendremos Chicago Boys (economistas neoliberales) para rato, aunque ahora moderarán muchísimo su lenguaje, sus predicciones y sus loas al capitalismo. Muchos productos, esncialmente los productos agrícolas, que los países de nuestra América exportan a EE. UU. sufrirán una caída en las exportaciones: baja el poder adquisito de los ciudadanos del Imperio y nuestros exportadores pagarán las consecuencias. El precio de los metales también dismuirá, si consideramos que el Perú es un país minero entonces podemos ver lo grave de esto en la contracción de la economía local.



Probablemente no veamos una escasez como la del primer gobierno de García, y sería subjetivo culpar de la crisis global al apra (partido que gobierna el Perú en la actualidad). Pero sis será responsabilidad histórica del apra y del actual gobierno el continuar sieno un peón más de los Estados Unidos y otras potencias. En este contexto, de crisis económica y de presidentes progresistas en Latinoamérica, el Imperio buscará con desesperación aliados: actualmente solo son dos cabezas visibles (como rastreros lacayos del Imperio): Alvaro Uribe de Colombia y Alan García de Perú, no son los únicos... pero si los más sinverguenzas al momento de postrarse al Emperador.



Los sueldos y salarios estancados, precios en los mercados que de han duplicado o triplicado en los últimos dos años, una crisis energética que ya se avecina (cortes de fluido eléctrico), miles de despedidos por el pecado de querer formar sindicatos, presupuesto ínfimo para salud, educación, investigación, ciencia y cultura, quiebra de las AFPS (administradoras privadas de fondos de jubilación), protestas en todas las regiones ante el imcuplimpiento de las promesas del gobierno, remate de los escasos activos que aun conserva el estado: minas, agua potable, puestros, aeropuertos, decretos que prohiben hacer protestas o manifestaciones so pena de recibir balazos y muerte, mmmm... si así hemos estado en el Perú con economía creciente (el boom peruano), ¿cómo estaremos ahora que se desacelere la economía?



El apra es culpable por continuar con los principios de la economía brutal y salvaje del neoliberalismo, principios que ahora ya ni el mismo Imperio cumple, recordemos que los contribuyentes americanos serán los que refinancien, con su dinero, los grandes bancos norteamericanos: cuando los banqueros progresan los premiso son solo para ellos y nosotros tenemos que esperar las migajas que ocasionalmente caigan de sus platos... pero cuando los bancos quiebran ahí si el Imperio se vuelve socialista, por que socializa la bancarrota ¡todos los ciudadanos con sus impuestos tiene que salvar a los ricos y a sus bancos! Esta injusticia, injusticia que nos insulta y escupe a todos los buenos ciudadanos en la cara, es la que defiende Alan García.



Pero toda crisis representa al mismo tiempo una oportunidad, el apra tiene la responsabilidad histórica de cambiar el rumbo de la economía: depender menos de las exportaciones tradicionales, generar un sistema productivo con valor agregado, dejar de lado las indicaciones de las cartas de intención del FMI y el BM, defender las jubilaciones de millones de peruanos, incrementando el presupuesto a salud y educación, cambiar la política tributaria: los que más ganan más pagan, nacionalizar los sectores estratégicos de la economía y que fueron rematados a precio de regalo enmla Dictadura de los noventas, responder a las demanda de la población nacional dentro de un plan estratégico de largo plazo y estrechar lazos de amistad con los países vecinos y amigos... pero, ¿hará esto el apra y Alan García? Evidentemente no. Serán culpables entonces de la desgracia, el hambre y la infelicidad de las masas.

Leonardo Sánchez Coello
SUTEP - Distrito de Barranca



Un interesante artículo sobre la elección de Osama como nuevo Emperador nos la brinda el periodista peruano César Hildebrandt, el se muestra escéptico en un viraje en la política externa de EE. UU. Leamos:
Obama...

Fidel Castro tiene esperanzas en que Barak Obama cambie su política hacia Cuba. De pronto ignora que el voto hispano que ha impulsado a Obama al triunfo en Florida -con menos de dos puntos porcentuales de diferencia- es el voto conservador viajado de Cuba a Miami y que ya ha producido dos generaciones de lo que Castro suele llamar, muchas veces con legítimo desprecio, “gusanos”.

Esa hipoteca no es basura precisamente. Y nadie puede hallar entre el follaje crecido de la oratoria “poética” del nuevo presidente de los Estados Unidos ningún compromiso de cambiar, por ejemplo, la naturaleza del embargo que pesa sobre Cuba.

A lo que estaría dispuesto Obama es a negociar un levantamiento del embargo a cambio de algunas concesiones libertarias en Cuba, algo que los dirigentes de la isla no están dispuestos a negociar porque saben que se les va la vida -la frase podría ser tomada literalmente- en un asunto como este.

De modo que debo suponer que el contento de Castro nace del hecho de que John McCain ha sido relativamente rechazado por el electorado norteamericano -aunque 56 millones de votos tampoco son desdeñables-. Castro está convencido de que McCain habría devuelto al mundo a los tiempos de la guerra fría y que con Obama un capítulo de diversos entendimientos se abre, promisoriamente, a la agenda global.

Es probable que el líder cubano, más o menos encerrado en su búnker habanero, ignore también que no es que McCain pudiese habernos regresado a la confrontación. Es que estamos en plena confrontación.

Lo dice la “paz romana” que abruma a Bagdad, que se quiebra en Kabul con miles de muertos civiles, lo dice la tensión que enfrenta a rusos y georgianos con el pretexto de las Osetias, que pone a la OTAN de cabecera de playa de la política de Washington, que amenaza a Irán por querer tener lo que Israel posee por docenas, que se precipita sobre Gaza con ruido de metralla aérea y convicción de impunidad.

Creeré en Obama si se enfrenta diplomática y moralmente a Israel y le impone una agenda pacifista en nombre de los intereses mundiales. En ese momento me tragaré al sapo de la fábula, me quitaré el sombrero que no uso y haré de mi retractación un espectáculo.

Creeré en Obama si le ordena a la CIA que cese su intervención en Bolivia, sus provocaciones en Venezuela, que cierre sus sucias cárceles internacionales en donde se depositan presos sin nombre a quienes se les tortura en nombre, precisamente, de la libertad amenazada.
Creeré en Obama si admite que la frase “el eje del mal” fue un invento de la arterioesclerosis reaganeana y una fenicia conveniencia para la Halliburton.

Creeré en Obama si, después de retirar sus tropas antes de los 16 primeros meses de su administración, le pide perdón al pueblo iraquí por las atrocidades que debió sufrir a partir de una mentira descomunal y de unas armas de destrucción masiva que la CIA inventó trucando fotos satelitales y repitiendo la mentira en cadencia nazi.

Lo que pasa es que ayer mismo el señor Obama llamó a McCain “un gran patriota” y hoy por la mañana el señor Colin Powell -el farsante secretario de Estado que expuso ante la ONU las razones por las que Irak debía ser exterminado como país autónomo- ya se había presentado como asesor de Barak Obama. ¿Así se entiende el cambio o es que el color de la piel de Colin Powell es suficiente hoja de vida para el señor Obama?

Creeré en Obama cuando su manejo de la crisis económica se parezca remotamente siquiera a lo que, entre vaguedades, ha llamado “un nuevo sentido de la justicia y de la distribución de la riqueza”. ¿O es que seguiremos viendo cómo el dinero público tapa los forados del hampa bancaria mientras 47 millones de norteamericanos carecen de seguro médico y otros tantos corren el riesgo de perder sus empleos o sus casas?

Obama es la enésima ilusión de un imperio que, como todo imperio, sólo aspira a durar. A los imperios no los cambia un hombre sino que los arruina la decadencia. Roma estaba muerta cuando Constantino la cambió de fe. El zarismo era un cadáver cuando los bolcheviques lo enterraron. Y los bolcheviques eran momias cuando el muro se les desplomó. Los americanos sujetos al virreinato se liberaron de lo que ya era sólo el esqueleto del imperio español.

No sé, por supuesto, cuántos años le queden al imperio norteamericano y no puedo imaginar si su fin será como el de los otomanos o como el de los persas. Lo que sí puedo decir es que no conozco un solo caso de imperio que no haya sido neutralizado o fulminado por fuerzas procedentes del exterior. Y, desde ese punto de vista, Obama es un norteamericano nacionalista que quiere rejuvenecer la fe en su país y que aspira a que el imperio se prolongue.

¿Le bastará al mundo alterado de estos años una cierta moderación, unos cuantos modales, un nuevo pragmatismo? Porque ese es el programa más radical que ofrece Barack Obama. ¿Será suficiente para un mundo en crisis de recursos y de energía? ¿Será Obama suficiente para un imperio armado como nadie y desarmado como nadie en asunto de principios y ética internacional?

Me temo que no. Me temo que la ilusión mediática ha vuelto a encandilar a la platea.

Fuente:

Cesar Hildebrandt Blog

2 comentarios:

Maxi Sanchez dijo...

Buen post. Pero hay que recordar que si El Apra confina una tipo de conducta como en su primer gobierno en contra de los Cucos (FMI, BM y OMC)ya sabes como terminaremos.

Así que lo más sano que puede hacer Alan es esta vez si portarse bonito, y hacer todas las directivas que le da la FMI y arrimarse hacia el frondoso árbol de frutos -aun- verdes que nos promete Mr. Barack.

Creo que esto merece un análisis menos inteior.

Saludos,
Telo Dije
Artículo sobre Obama: http://maxi.emaginario.com/noticias/politica/mitos-sobre-la-victoria-de-obama/

Leonardo Sanchez Coello dijo...

¿A qué te refieres con "análisis interior"? Si hojeas las primeras planas de los diarios del mundo es evidente que el sistema neoliberal, y la pax económica que nos imponene los entes financieros internacionales, está desmoronándose. Barack Obama será un sostenedor más de este decadente Imperio.