CONARE on line les recomienda leer este post, tomado de la web Rebelion, trata sobre como el FMI trata a Grecia, economica y politicamente, en estos mismos momentos. Es una tendencia global que tambien se viene dando en el Peru, Latinoamerica y el mundo entero.
17 preguntas y respuestas sobre la nueva ola neoliberal, la crisis de la deuda y las alternativas
Eric Toussaint
(CADTM)
Éric Toussaint es presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) de Bélgica. Tiene formación en Historia y Politología (doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Lieja y de París VIII).
Es miembro del consejo científico de Attac Francia, de la red científica de Attac Bélgica, así como del consejo internacional del Foro Social Mundial. Es también miembro del Comité intrenacional de la Cuarta Internacional.
1.- ¿Cuál es el saldo del año 2009 y del primer semestre de 2010 en el campo de las luchas?
El saldo es preocupante. En las mayores economías industrializadas, a pesar de ser el epicentro de la crisis, no se produjeron reacciones sociales importantes. En 2009, sólo se realizaron grandes manifestaciones en Alemania y, especialmente, en Francia, [3] donde más de dos millones y medio de manifestantes se lanzaron a la calle, realizando dos marchas durante el primer trimestre de 2009.
Por otra parte, en Estados Unidos la movilización es difícil para los sectores más castigados por la crisis y en consecuencia, aunque hubo algunas huelgas, éstas fueron poco significativas. El pueblo parece agotado. En 2010, durante el primer semestre hubo fuertes movilizaciones en Grecia contra la política antisocial llevada a cabo por el gobierno socialista que quiere dedicar la mayor parte del gasto público al pago de la deuda pública. También hubo huelgas en España y en Portugal, donde también los gobiernos decidieron aplicar medidas antipopulares. El desempleo, que aumentó de manera importante en el Norte, es una de las causas del bajo nivel de movilizaciones sociales: por ejemplo, en España pasó del 10 % al 20 % de la población económicamente activa, algo que no había ocurrido en los últimos 30 años. [4]
En el Sur se tenía la impresión de que Brasil y otros países no se verían afectados por la crisis del Norte, puesto que algunos gobiernos, como el de Lula, tomaron medidas económicas y financieras que les habrían permitido blindarse. Por consiguiente, allí también existe un bajo nivel de movilización en relación con la crisis internacional. Pero se puede hacer una comparación histórica: después de la crisis de 1929 de Wall Street, la lucha social radical en el plano internacional se desarrolló en los años 1933, 1934 y 1935. Podemos decir que, históricamente, la reacción de las masas no es inmediata. Si la crisis continúa, y sus efectos se mantienen muy fuertes, los ciudadanos acabarán movilizándose masivamente.
Entre los factores que impidieron la realización de grandes movilizaciones populares hay que destacar el papel negativo desempeñado por las cúpulas sindicales, que están muy burocratizadas. La política de los dirigentes consiste en esperar que las decisiones del gobierno eviten un gran shock. Acompañan y apoyan las políticas gubernamentales que limitan un poco el coste de la crisis para los más oprimidos. Existe una falta de voluntad de los dirigentes sindicales, de los partidos de izquierda o de los sedicentes partidos socialistas, lo que, en los países del Norte, facilita a los gobiernos la aplicación continuada de parches sociales-liberales o neoliberales. No hay voluntad de implementar ni siquiera una política neokeynesiana. El New Deal de Roosevelt (Franklin Delano, por entonces presidente estadounidense) de 1933 en comparación con las políticas de Barak Obama, o de gobiernos como el de José Luís Rodríguez Zapatero (presidente del gobierno español y secretario general del Partido Socialista Obrero Español) y/o del PASOK en Grecia, parece de una izquierda radical.
Por lo tanto, queda claro que existe una enorme responsabilidad de las direcciones de los partidos tradicionales de izquierda y de los sindicatos.
2. En el Norte, los mismos mercados financieros que fueron salvados gracias a los planes de rescate están ahora en pie de guerra contra el aumento de la deuda pública, que esos mismos planes han provocado. ¿Cómo incidirá, en nuestra vida diaria, el aumento de la deuda pública, y a cuánto asciende?
Se está viviendo un viraje histórico dentro del proceso de políticas neoliberales que comenzó a partir de finales de los años setenta e inicios de los ochenta. Es decir, se está produciendo una aceleración de la ofensiva del capital contra el trabajo debido a la crisis del capitalismo, y a su vez a una profundización al no topar el capital con una movilización social suficientemente fuerte. En todos los países del Norte se producirá una reducción del gasto social y en varios una aceleración de las privatizaciones. Asistiremos a una degradación de la situación de la enseñanza y la salud pública, a despidos masivos o al no reemplazo de los funcionarios públicos que se jubilen, a una reducción de gastos en obras públicas, a un aumento de los impuestos que pagan los asalariados y todos los sectores populares, al aumento del IVA, y a un aumento del porcentaje del presupuesto del Estado dedicado al pago de la deuda pública. Y este dinero irá a su vez a los tenedores de los bonos de esa deuda, o sea, a los grandes bancos internacionales, fondos de pensiones privados y grandes compañías de seguros. La población se verá entonces afectada de manera muy directa.
3. ¿Las medidas aplicadas en Grecia están inspiradas en las recetas prescriptas a los países del Sur cuando, hace 30 años, estalló la crisis de la deuda?
Sin duda. El gobierno griego ha puesto en marcha un plan de austeridad acogido con satisfacción por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Las medidas introducidas en este plan son totalmente inadmisibles. Lo que el gobierno de Atenas presenta como una solución a la crisis sólo es el rescate que la población griega debe pagar por la irresponsabilidad de los actores financieros que provocaron o agravaron la crisis.
Este plan de austeridad tiene por objetivo ahorrar 4.800 millones de euros a costa de la población, para reembolsar a los acreedores. También servirá para pagar los honorarios del banco Goldman Sachs, que ahora sabemos que ayudó al gobierno griego a disimular una parte de su deuda.
Y en especial resaltamos estas medidas:
► Congelación de salarios y pensiones de la función pública durante 5 años.
► Supresión del equivalente a dos meses de salario a los funcionarios.
► Aumento del tipo principal del IVA, que, después de haber pasado del 19 al 21 %, ahora será del 23 %. El aumento de los tipos reducidos serán del 5 al 5,5 %, y del 10 al 11 %.
► Los impuestos sobre los combustibles, alcohol y tabaco aumentan un 10 % por segunda vez en un mes.
► Las jubilaciones anticipadas (debidas a condiciones de trabajo especialmente duras) estarán prohibidas antes de los 60 años.
► La edad legal para la jubilación de las mujeres pasa de los 60 a los 65 años, de aquí a 2013.
► Para los hombres, la edad legal para la jubilación dependerá de la esperanza de vida.
► Se necesitará 40 años de trabajo cotizados (y no los 37 años de ahora, aparte de los años de estudio y desempleo) para obtener la jubilación completa.
► Esta jubilación estará calculada sobre el salario medio de la totalidad de los años trabajados, y no en función del último salario, como es hasta ahora (en general, una disminución del monto percibido de entre el 45 al 60 %.)
► El Estado reducirá los gastos de sus funciones (salud, educación, etc.) en 1.500 millones de euros.
► Las inversiones públicas también serán reducidas en 1.500 millones de euros.
► Se establece un nuevo salario mínimo para los jóvenes y los desempleados de larga duración.
► Los transportes, la energía y algunas profesiones reservadas al Estado serán liberalizadas y abiertas al sector privado (es decir, se producirán privatizaciones).
► El sector financiero (principalmente los bancos) se beneficiará de un fondo de ayuda implementado con la ayuda del FMI y la Unión Europea.
► La flexibilidad en el trabajo será reforzada.
► Se facilitará el despido.
► La economía griega quedará sometida al control del FMI.
Grecia, que permanecerá en la zona euro, no podrá devaluar su moneda, ni jugar con los tipos de interés. Tampoco podrá reestructurar su deuda, puesto que las instituciones financieras europeas poseen 2/3 de la misma. Estos mismos bancos continuarán gozando de préstamos del Banco Central Europeo a un tipo de interés del 1 % , y así podrán prestar ese dinero a los Estados (mediante remuneración). Como contrapartida a estas medidas, los países de la zona euro prestarán como ayuda a Grecia entre 100.000 millones y 135.000 millones de euros, y este préstamo deberá ser devuelto en 3 años, con un tipo de interés del 5 % (este mismo año deberá devolver 45.000 millones de euros). Los Estados ricos y los bancos ganarán por lo tanto dinero a costa del pueblo griego. Christine Lagarde, ministra de Finanzas francesa prevé un beneficio de 150 millones de euros por año. De este modo, acrecientan la deuda pública griega para conseguir que el Estado griego pueda pagar a sus acreedores privados.
Pero eso no es todo. Lea el artículo completo en:
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